Cuando buscas algo nunca lo encuentras. Mejor dicho, sí que lo encuentras pero tardas el doble. Quizás es porque cuando no esperas nada todo te viene de sopresa, y todo lo que llega de sorpresa, lo hace de forma rápida e inesperada. Cuando buscas algo, simpre lo acabas encontrando en aquel sitio en el que miraste sólo por encima. Estabas segura de que no estaba allí, era imposible encontralo en ese lugar, no era su lugar.
Otras veces, tienes algo en tus manos y no eres consciente de ello. Empiezas una búsqueda desesperada hasta que llega alguien, y te dice ep, pero si lo tienes aquí delante.
Lo peor del caso es que la búsqueda se vuelve todavía más infructuosa cuando tienes prisa.
Quizás es cosa mía, porque a menudo me llaman despistada.